Las Relaciones de la Izquierda

“Divide y vencerás”, la izquierda ha entendido mal esta frase, dividiéndose entre ella en vez de a su enemigo.  Es curioso ver cómo los distintos sectores de la denominada izquierda se enfrentan entre ellos en vez de unirse contra su rival común y cambiar las cosas una vez han ganado, que es cuando pueden cambiar las cosas de verdad, sin victoria no hay cambio.

Se nos es habitual ver disputas, no solo entre partidos de izquierdas, sino entre las distintas ramas ideológicas que la componen, e incluso dentro de estas ramas, eso se debe al motor de estas ideologías: la alta moralidad. Con esto nos referimos a su fin, a buscar la igualdad social junto al progreso, pero el conflicto llega cuando dentro de esta búsqueda hay diferencias en qué es algo tan abstracto y general y, sobre todo, cómo llegar a ello. Estas ideologías, al partir de una base sentimental y moral, tienen el “problema” de nacer de unos valores, problema que a priori no debería ser tal, pero que surge cuando cada individuo tiene una escala de valores individual dentro de la social que impide llegar a un acuerdo y lograr una lucha unificada, también surge el problema cuando al nacer de dichos valores, renunciar a ellos lleva a un conflicto moral, por eso es común ver como “atizan a todo” al ver como ese todo choca con ellos al no ser una calco exacto de sus valores, aunque sí sean análogos.

Esta división es un gran problema ya que no permite construir si se anteponen los medios al fin, el fin inicial se aleja convirtiéndose en mera teoría y justificación de los medios, y los medios se convierten en el fin, siendo común ver como hacen alarde de luchar y combatir al sistema, pero no han elaborado una estrategia para hacer efectiva esa lucha y conseguir su objetivo: derrotar a dicho sistema y, sobre todo, sustituirlo, ya se presumirá cuando se les haya derrotado. Por lo que su fin es luchar, pero no lo es ganar, y es así ya que la lucha, cuando se hace sin ninguna estrategia ni intención de vencer, se puede ejecutar sin entrar en un conflicto con nuestros valores, luchas hasta donde tus actitudes te lo permitan, sin embargo ganar conlleva, sin excepción alguna, en renunciar, aunque sea parcialmente, a nuestros valores. Esto no debería ser un problema porque una vez la victoria se ha consumado esos valores se pueden materializar, en menor o mayor medida, pero si no se gana esos valores se quedan en simple teoría sirviendo, solamente, como guía a la personalidad del individuo y de casi nada a la sociedad, como mucho sirviendo para concienciar a las masas y que el cambio sea paulatino, pero con el inconveniente que ese cambio siempre dependerá de la cesión de la derecha, es decir, el progreso estará ligado al progreso de la derecha.

Corrientes de izquierdas

Veamos ahora las principales ramas que configuran la denominada izquierda y sus principales problemas: el anarquismo, el socialismo-comunismo y la socialdemocracia, que aun teniendo que estar unidas ahora que reina el liberalismo económico y el convencionalismo social, se enfrentan dejando a la derecha vía libre para tutelar a la sociedad hacia la desigualdad y la injusticia social.

Empecemos por la socialdemocracia actual, la cual se hizo necesaria en la Europa occidental debido a la presión que recibía por parte de los países socialistas del este al brindar a su población con derechos laborales, occidente se vio obligada a aplicar medidas análogas para placar las ansias revolucionarias en sus territorios al ver el proletariado a sus vecinos sociaalistas como ejemplo. Pero con la caída del Muro de Berlín cayeron los derechos de todos los europeos y el estado de derecho se ha ido convirtiendo en un sistema al servicio de burócratas y grandes empresarios, convirtiendo el intervencionismo en un control a favor del poderoso y no de los desfavorecidos por el sistema, incluso haciendo que el libre mercado solo sea tal cuando beneficie a los que más poder tienen.

Este es el que más fácil de aplicar parece a priori ya que tan solo hay que modificar el actual sistema, pretende establecerse a través de las democracias burguesas implantadas, con sus reglas e intentando convencer en sus medios de comunicación. Es el que más apoyo recibe porque intenta gustarle a todo el mundo sin crear un gran conflicto, está entre el socialismo y el liberalismo, estando más cerca de este último, el problema viene cuando empieza a acercarse al socialismo ya que los poderes económicos, de esa forma, ven en riesgo su poder y boicotean a través de los medios, guerras económicas, injerencias extranjeras… evitándolo y conservando el poder de una forma antidemocrática.

Como hemos dicho anteriormente, desde la caída del Muro de Berlín esta socialdemocracia a tendido drásticamente a la derecha de tal forma que tachan de comunistas, extremistas y radicales a quienes la defienden como sistema al servicio del pueblo y no de los poderes económicos, aunque lo hagan sin poner en gran riesgo el poder de estos, ya que no quieren perder ni un poco de su poder, y al no haber un referente socialista con la disolución de la URSS no tienen ninguna presión y pueden engañar y manipular a la población a su antojo, por lo que quienes defienden la socialdemocracia de izquierdas están en una gran desventaja para ganar pacíficamente y, en caso de que lo consiguieran, estos poderes se lo harían mucho más difícil utilizando incluso la violencia para derrocarlos, y esto se debe a que la socialdemocracia permite la existencia de estos poderes al intentar agradarlos y recibir su “permiso” para hacer política, evidentemente ese permiso te lo dan siempre que esa política no les perjudique mucho, en el momento que vean peligro en ella perderá ese “permiso” y utilizarán todo el poder que la socialdemocracia de izquierdas le ha permitido conservar contra ella.

Por lo que vemos que la socialdemocracia termina estando al servicio de las élites económicas, la defienda quien la defienda, por eso los partidos socialdemócratas, por muy de izquierdas que sean o digan ser, están formados en gran parte por miembros de la pequeña burguesía que la ven como un medio personal para hacer carrera, para luchar con las grandes entidades que no les permite crecer y, por qué no, al tener cierta empatía, luchar por los derechos de los más desfavorecidos, pero siempre dentro de la socialdemocracia donde puedan conservar sus privilegios. Vemos que los integrantes de estas simpatizan más con la revolución francesa (burguesa) y no con la de octubre (obrera).

Por lo que la socialdemocracia o termina fracasando debido a la fuerza de los poderes económicos o, como ya ha sucedido en innumerables ocasiones, terminan traicionando a la clase trabajadora. Pareciendo la más fácil de conseguir debido a la sensación de libertad y democracia que se encargan de dar las élites para mantenerse en el poder en una situación de paz, pero es la más difícil de establecer y asentar debido a las injerencias de estas élites dejando en entredicho la verdadera naturaleza democrática del sistema donde terminan mandando las élites y no la población democráticamente.

Ahora hablaremos del gran desconocido anarquismo. Es una ideología que al nunca haberse establecido con fuerza y proclamar algo tan subjetivo, abstracto y ambiguo como es la libertad difiere de ella muchas ramas y variantes, de tal forma que alguna de ellas es incluso de derechas como es el anarco-capitalismo, pero todas tienen algo en común: la eliminación del Estado. Al ser una ideología tan heterogenia y carecer de líderes que formen una vanguardia, unas líneas de actuación y una estrategia para conseguir su propósito, se convierte en un grupo de presión hacia el sistema en vez de una alternativa a este, al igual que la socialdemocracia intentaba mejorar el sistema desde dentro y con las reglas de este, el anarquismo, al no tener la fuerza suficiente para ser una alternativa, se ha convertido, principalmente a través de sus sindicatos como el conocido CNT y manifestaciones (siempre alejándose del poder), en un colectivo que presiona desde fuera para que el sistema no sea tan malo, con logros tan importantes como la jornada de ocho horas, pero dejando con vida al sistema y todos los problemas que le acompañan.

Para los anarquistas, al desvincularse del sistema, sus fuerzas de difusión son principalmente la calle a través de manifestaciones y las redes sociales, evitando así llegar a un gran número de personas y carecer de la fuerza suficiente para hacer efectivo un cambio o ser visible como una alternativa, convirtiéndose así en un movimiento más ideológico que práctico, con buenas intenciones, pero no solo sin una ruta para hacer realidad dicho cambio, sino que se convierte en un impedimento para los otros movimientos de izquierdas al considerarlos igual de malos que el fascismo y el capitalismo. Su pureza ética les impide simpatizar con otras ideologías, quedando aisladas en su lucha y alejándose de su propósito, viendo a todos como malos menos a sí mismos, en una lucha contra todo y a favor de nada concreto, llegando a ser utilizadas por el mismo sistema para menguar y disgregar los movimientos de izquierdas.

El infantilismo que diagnosticó Lenin en el comunismo también lo vemos reflejado puramente en el anarquismo al solo ver como medio para su fin un camino totalmente fiel a su ideología, es decir que cada paso que den sea totalmente leal a su ética, aunque con esos pasos no avancen y dando otros adulterados sí se acerquen a su propósito o ganen fuerzas, por ejemplo no pueden formar un partido político porque consideran que es parte del sistema y del poder, aunque ese partido le daría más voz haciendo que llegaran a más gente y ganase fuerzas su movimiento, renuncian a acercase a su fin por rechazar cierta hipocresía en sus medios, cuando al fin y al cabo los medios deben estar al servicio del fin y no ser el fin en sí mismo. Por lo que su principal camino es la lucha callejera, con la gran contrariedad de la mala imagen que dan los medios de ellos en estas protestas y no poder defenderse de esa mala imagen al no tener representación en los medios de comunicación ni en los parlamentos, alejándose así de la población y por consecuente de su fin, a esto añadiendo el ninguneo y silencio que reciben cuando no son atacados.

Por lo que el anarquismo se convertirá en una utopía autoproclamada mientras no busque otro recorrido para llegar a ello, no siendo una vía de escape del sistema capitalista ni un refuerzo a las otras alternativas más fuertes al considerarlas igual de malas y oponerse también a ellas, por lo que ni suman ni restan, siendo esto de agrado para el régimen establecido.

Ahora toca hablar del socialismo-comunismo, todos conocemos a sus padres, Marx y Engels que convirtieron el comunismo utópico en el socialismo científico, siendo el socialismo el primer paso donde el Estado pasa a ser propiedad de la clase obrera donde se erradicarían las clases sociales y una vez conseguido, erradicar el Estado y pasar al denominado comunismo. Vemos como el fin final es el mismo que en el anarquismo, pero sin querer abolir el Estado de golpe, sino con unos proceso que permitieran establecerse, ya que si se aboliese de golpe el Estado la población aún estaría influenciada por los valores tan dispares de la sociedad anterior que no permitiría establecerse fuertemente esa nueva sociedad sin Estado y también pretende, con el paso de socialismo, la cesión de poderes de las élites a la población y así poder mantener dicho poder una vez acabado el Estado.

El principal medio del comunismo es socializar los medios de producción, siendo el total antagonismo del capitalismo y añadiendo que durante décadas existió un bloque socialista que se opuso al capitalismo siendo una alternativa real, se ha convertido en el objetivo de todos los ataques de la derecha, utilizándolo como término despectivo y abstracto para que la población tenga una visión nublada y turbia sobre él y se crea con más facilidad las mentiras sobre él, pero al haberse hecho realidad y fuerte durante una época de la historia y ser el objetivo de ataque de fascistas y capitalistas hace que los más reacios al sistema se interesen por comunismo y se acerquen a él a través de internet y libros, y así desmascaren las mentiras hacia él, haciendo que al ser previamente mentidos y engañados, el apoyo hacia él y la oposición al sistema que les ha tenido engañados se extremice y gane gran fuerza en la población.

Al igual que el anarquismo, el comunismo también tiene distintas ramas, aunque la principal y más fuerte es el marxismo-leninismo, el problema viene cuando se tiene que interpretar en un contexto actual y aplicarlo, y por consecuente hay que abandonar los dogmas, ya que la obra de Marx y Engels son la base ideológica, como ellos mismo afirmaron, y no una guía como si de un tutorial se tratara. De aquí surge la gran controversia dentro de los comunistas, en saber pasar del capitalismo al socialismo, sufriendo de infantilismo como diagnosticó Lenin sobre los comunistas utópicos, que, como hemos visto en los anarquistas, procuran que su camino sea moralista y fiel, es decir, actúan como lo harían si gobernaran, olvidándose de que no lo han hecho y están en la búsqueda de conseguirlo y se tienen que comportar como tal, por ejemplo renegando de participar en parlamentos burgueses, no pactar con otros partidos de diferente ideología, no crear un programa político que se distorsione del comunismo parcialmente aunque sea solo lo suficiente para obtener participación parlamentaria, critican a socialdemócratas que luchan contra el poder en vez usar sus fuerzas para derrocarlos, etc. cuando el mismo Lenin tuvo que hacer estas cosas para lograr la fuerza necesaria para llegar al pueblo y materializar la revolución.

Vladimir Ilyich Lenin.

“El error de ciertos marxistas consiste en que, al criticar la teoría de los populistas, pierden de vista su contenido históricamente real e históricamente legítimo en la lucha contra el feudalismo. Critican y critican con razón el “principio del trabajo” y el “igualitarismo”, como socialismo atrasado, reaccionario, pequeñoburgués, pero olvidan que estas teorías expresan el democratismo pequeñoburgués avanzado, revolucionario, y que estas teorías sirven de bandera a la lucha más resuelta contra la vieja Rusia, la Rusia feudal” Lenin en La cuestión agraria: El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa 1905/1907.

Vemos como el texto anterior lo podemos transferir a nuestra época sobre la actitud de ciertos comunistas hacia los socialdemócratas, cambiando el término feudalismo por capitalismo.

Por lo que los comunistas no encuentran de nuevo un camino para llegar al socialismo y se ven divididos y peleando entre sí con diversos partidos comunistas, socialistas y de índole marxista, en vez de unificarse y elaborar una estrategia común y fuerte para vencer. Una de las causas de la ausencia de esta unión se debe al no haber una vanguardia que se mantenga fuerte, que lidere una buena y atractiva estrategia, que lleve el comunismo a las masas trabajadoras y las represente, que las masas se sientan identificadas con esta vanguardia, a cambio tenemos en vanguardia infantilistas por un lado que son muy fieles al comunismo y a la clase trabajadora, pero que su estrategia y formas no llevan al socialismo, solo atrayendo a los que ya tenían la ideología comunistas de antemano, y por otro lado una vanguardia que en su coqueteo con la socialdemocracia para llegar a los parlamentos y los medios de comunicación para poder hacer llegar el socialismo a la gente, han terminado fusionándose  adaptándose a ella, olvidando usar esas herramientas para hacer llegar el socialismo a la población y convirtiendo esas herramientas, que deberían ser un complemento, en el medio para alcanzar el poder. Lenin al respecto de esto último sostenía que había que usar las herramientas legales del sistema junto a las ilegales, y le fue muy bien.

Por lo que los comunistas deben hacer lo necesario para tener voz y llegar a la gente para que conozcan lo que es el socialismo, pero sin llegarse a corromperse tanto para llegar a estos medios que se olviden de su esencia y objetivos.

Relaciones en común

Vemos la diversidad existente entre las ideologías de izquierdas y el conflicto natural que lleva esta diversidad, pero también vemos puntos en común entre todas ellas, por lo que todas deben estar de acuerdo que cualquiera de ellas es mejor que el liberalismo o el fascismo, o como es el caso más común: el liberalismo económico y el fascismo social, o sea lo peor de cada una, sobre todo ahora cuando el fascismo está cogiendo una fuerza increíble, no solo en Europa, sino también en el resto del mundo como en Filipinas (Rodrigo Duterte) o Estados Unidos (Donald Trump).

Teniendo un enemigo común el objetivo de la izquierda,  aparte de triunfar, debe ser derrotar ya que no se puede vencer si antes no se derrota, parece una redundancia, pero vemos como no es así, porque si haces todo lo posible para convencer a la gente, pero recibes ataques de la derecha unida, porque siempre se une para frenar los movimientos sociales y a la izquierda en general, y también recibes ataques desde tu propia trinchera por parte de no solo otras ideologías de izquierdas, sino también de ramas de tu propia ideología estás condenado al fracaso y al continuo triunfo de la derecha. Por eso la derecha no deja de coger fuerzas, porque se une para derrocar a la izquierda incluso cuando se ataca entre ella, ya que los ataques que se hacen mutuamente para atraer adeptos descontentos con la otra ideología los acompañan de ataques a la izquierda, y una vez derrotada la izquierda, una vez tienen el poder se lo reparten y luchan entre ellas para coger un trozo del pastel más grande, pero sin nunca olvidarse que la izquierda no debe probar ni bocado de dicho pastel y uniéndose para que así sea. La izquierda nunca podrá hacer esto mientras vea a los demás miembros de la izquierda como enemigos y a sí misma como la única portadora del bien y la razón, mientras la gente perciba que las ideologías que separan a las personas en clases sociales y económicas, las que discriminan por su origen u orientación sexual son las ideologías de la unión y las que de verdad tienen una solución, y que las que abogan por la unión de los pueblos, la desaparición de la clases sociales, de darle el poder a los oprimidos están enfrentadas entre sí, la población va a seguir apoyando a quien le hace daño, pero no lo aparenta. Si a todo esto le añadimos que la izquierda no se aclara con qué camino debe alcanzar sus metas, el pueblo mucho menos va a confiar su destino a ella.

No se le puede negar a ninguna ideología o corriente la lucha por su triunfo sobre las demás, pero a nadie le hace indispensable hacerlo cuando ellas misma siguen un camino que no lleva al triunfo. Por eso es totalmente legítimo que se critiquen entre ellas para ganar adeptos, pero siempre y cuando la crítica no alimente la de la derecha y vaya acompañada del apoyo necesario en su lucha contra el régimen establecido, porque solo con el apoyo común entre las distintas fuerzas de izquierdas se puede derrotar a la derecha, lo cual es imprescindible para poder triunfar, por lo tanto cualquier estrategia debe de ir encaminada junto al resto de la izquierda en su lucha, aunque alerte de sus contradicciones y alerte de sus defectos.

La estrategia parlamentaria

Vemos como en los parlamentos europeos, por lo general, los partidos de izquierda con representación parlamentaria están compuestos por representantes del proletariado junto a representantes pequeñoburgueses, esta izquierda se ve obligada a renunciar, excepto en escasas excepciones, a su discurso original anticapitalista por uno más moderado perdiendo su verdadera identidad, esto lo hace por una parte por la presencia de la pequeña burguesía que quiere mantener sus privilegios, y por otro lado para tener presencia en dichos parlamentos y en los medios de comunicación, pero para qué quieres tener dicha presencia si después no puede difundir tu mensaje, al final lo que escucha la gente es tu discurso y si lo modificas hasta el punto en el que el régimen imperante te lo permita, vas a dirigir a la población por ese camino que te ha permitido tu rival, por lo que la derecha está guiando a la izquierda indirectamente.

Es necesario modificar el discurso hasta el punto de tener voz visible, poder denunciar al sistema con sus propias herramientas, pero esto sin llegar a modificarlo tanto como para ser lo opuesto a lo que se quiere comunicar a las masas, porque estos partidos según el sistema les va dando paso por moderarse estos se van viciando y ven posible una falsa victoria a través de la democracia burguesa, falsa por varios motivos, el primero y principal es que al pervertirse tanto no han ganado ellos, sino lo que ha permitido la derecha, segundo porque una vez en el poder la derecha a través del poder económico, los mass media y la violencia va a boicotearlos por lo que esa victoria es parcial y efímera, sin jamás llegar a ser completa y establecerse.

Por lo que estos partidos deben aprovechar su participación actual en los medios y parlamentos para radicalizar su discurso, “ser tan radicales como la realidad misma” para dejar de pintar a un pueblo, que parece que toman por idiotas, que a los que usan la violencia como forma de hacer política se les puede vencer solo con buenas intenciones. Empezar a recibir los golpes de la derecha a “pecho descubierto”, dejando de ocultarse de ellos y contraatacar con fiereza, mezclar el discurso en los medios legales del régimen como son los medios de comunicación y parlamentos con un refuerzo con propaganda callejera, participación en los sindicatos, manifestaciones, charlas, panfletos, redes sociales… que no importe tanto el apoyo electoral ya que una victoria en esta democracia es en realidad una derrota disfrazada, que lo que de verdad importe sea el apoyo a unas ideas y que las conozcan, que crean en ellas y las hagan propias, ya que es lo que en realidad son, que el apoyo que reciba no sea solo un papel cada cuatro años que no supone ningún esfuerzo, solo significa cierta confianza a una promesas, sino que el apoyo sea total, dispuesto a sacrificarse, y esto no se consigue mirando al pueblo desde arriba en las instituciones y comunicarse con él a través de las televisiones que mienten más que hablan, esto se consigue estando al lado de la gente, sacrificarse primero para que las masas también estén dispuesto a ello después al verlas como ejemplo, deben de dejar de confiar en una democracia burguesa y salir a la calle, evidenciar desde los parlamentos que estos obedecen a la burguesía y no al pueblo y utilizar los medios de comunicación para difundir no solo la crítica al sistema, sino también la propaganda necesaria a favor de las ideas que defienden.

Pero nada de esto se puede lograr mientras su objetivo sea ganar las elecciones del régimen, mientras sus herramientas sean tan solo las que les permitan los dueños de dicho régimen, pero tampoco hay que sufrir de infantilismo y negarse rotundamente a usar dichos medios, como dijo Audre Lorde: “Las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo”, con gran razón ya que esas herramientas no están concebidas para desmontarla, pero sí podemos ayudarnos de esas herramientas junto a otras a desmontarla.

Estrategia común

En ámbitos generales la izquierda comete el mismo pecado, la soberbia, todos los problemas que hemos visto anteriormente podríamos decir que provienen de aquí, creyéndose superior al resto y negándose a aceptar a las otras corrientes con cierta analogía a ellas, careciendo de toda visión de futuro al negarse en ceder hoy para construir mañana, por lo que al respecto de ideas, la izquierda es mucho más intolerante que la derecha, ya que si la tolerancia es permitir algo que nos disgusta, la izquierda desde su superioridad moral ve casi imposible tolerar comportamientos, ideas o creencias que crea malas o dañinas, es decir, al tener un objetivo virtuoso se niega a compartir camino con los que no son tan virtuosos y se aleja de conseguir esa virtud, sin embargo la derecha con unos objetivos para nada moralistas ni virtuosos, más bien egoístas, sí son más tolerantes entre ellos ya que eso les permite obtener más poder y poder repartirse una mayor cantidad de beneficio.

Por lo tanto, para lograr derrotar a la derecha, como hemos visto anteriormente, se hace de vital importancia la tolerancia entre la izquierda, aceptar la virtud de su objetivo aunque no se comparta y hacer una crítica de puertas para dentro, ya sea esa crítica con objetivos constructivos o para lograr apoyo para sí y advertir de sus defectos. Pero todo esto añadiendo al apoyo a su lucha contra el régimen establecido e incluso, defenderlas de ataques externos, y sobre esto último es importante añadir que no se intenten aprovechar de los ataques que reciba de fuera. o sea de la derecha, para apoyar dichos ataques e intentar ganar así cierto apoyo de quien comparta dicha crítica, ya que el apoyo irá al completo a quien hace la crítica y se opone completamente al criticado y no a quien comparte trinchera con él.

Una vez escuché la frase “la izquierda solo se une en la cárcel”, luchemos por que no sea así, ya que el pueblo unido jamás será vencido.

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