Desglose del capitalismo

  • Diccionario de conceptos

Para iniciar la lectura primero voy a redactar una lista de conceptos para que sean una referencia rápida para buscar el significado de algunas expresiones que se van a utilizar en el texto:

  1. Acumulación de capital: ahorrar plusvalía para gastarla en más medios de producción y fuerza de trabajo.
  2. Acumulación originaria de capital: dinero inicial que se usa para comprar los primeros medios de producción y fuerza de trabajo.
  3. Capital constante: dinero o parte del capital con el que el capitalista compra medios de producción, luz, impuestos… y estos gastos vienen implícitos en el precio del producto que se crea.
  4. Capital variable: dinero o parte del capital con el que el capitalista compra fuerza de trabajo.
  5. Capitalista: persona que se dedica a comprar una mercancía para venderla a un precio superior para obtener una plusvalía.
  6. Centralización de capital: comprar, gracias a la anterior acumulación de capital, más medios de producción y fuerza de trabajo, de tal forma que pueda producir en mayor cantidad, vender más barato, conseguir más plusvalía y que otros capitalistas no puedan competir y desaparezcan, y apropiarse de una mayor demanda.
  7. Destrucción creativa: proceso de mutación industrial que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, destruyendo sin cesar el anterior, incesantemente creando un nuevo uno.
  8. Ejercito industrial de reserva: parados y personas con trabajos precarios o de media jornada.
  9. Fuerza de trabajo: mercancía que vende el proletario a cambio de un salario.
  10. Medios de consumo: mercancías y productos que se usan para el consumo individual.
  11. Medios de producción: recursos para la consecución de un producto, y los cuales ayudan a la fuerza de trabajo a elaborarlo, como son las fábricas, carretillas, imprentas, maquinaria en general, tinta…
  12. Plustrabajo: el proletario vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario, cuando ya ha trabajado en proporción con su salario, este sigue trabajando, ese tiempo que trabaja de más se beneficia el capitalista y del cual saca su plusvalía, se llama plustrabajo. Es decir, es el tiempo que trabaja el proletario para generar la plusvalía al capitalista.
  13. Plusvalía: dinero que se ha obtenido a través del capital, es decir, la diferencia entre el precio gastado y el precio obtenido.
  14. Producción total (PT): suma de todos los valores de uso.
  15. Sobrepoblación relativa: lo mismo que Ejército industrial de reserva (8).
  16. Trabajo útil: trabajo que ha dado como resultado una mercancía que es comprada, o sea trabajo que produce un valor de uso.
  17. Valor de uso: producto que se compra, ya que tiene cualquier utilidad para el comprador.
  18. Valor social: precio con que una comunidad social valora un producto por sus características.
  19. Valor total (VT): valor de la totalidad de la producción total (PT).

 

  • Principios básicos del capitalismo

El liberalismo económico, lo que viene a ser el capitalismo en su forma más auténtica, lleva en su nombre la bonita palabra libertad, veamos si esta libertad es igual para todos y de qué formas se representa.

El capitalismo es el sistema de la competición por antonomasia,  “tanto tienes, tanto vales”, incita a todo miembro del sistema a querer escalar en la pirámide social del sistema en la que vas ascendiendo cuanto más grande es tu poder adquisitivo. Esto solo se mantiene dando sensación de libertad al trabajador de que trabaja solo y exclusivamente porque quiere, alegando que puede rechazar cualquier trabajo, y además, dándole la esperanza de poder escalar en la pirámide social. Poco ha cambiado la cosa respecto al feudalismo, donde estabas más arriba en la pirámide cuantos más títulos nobiliarios y tierras tuvieras, ahora solo se ha cambiado los títulos por dinero y las tierras por medios de producción, los señores feudales que tenían campesinos trabajando sus tierras han pasado a ser empresarios que tienen a obreros que trabajan con sus medios de producción en vez de en sus territorios. Es verdad que el capitalismo da alguna oportunidad de escalar en la pirámide social, un liberal siempre de defiende sacando nombres de personas que salieron desde una cierta humildad, pero son la excepción que confirma la norma ya que no es una acción corriente el movimiento entre la base y la punta, son más bien casos aislados que escalaron a pesar de las dificultades, evidentemente podríamos rebatirles fácilmente con la infinidad de casos en los que eso no sucedió, solo hay que comparar la cantidad de “pobres” que se han llegado a ser ricos con los miles de millones que no.

El dinero, se creó como forma de darle valor a la mercancía (todo producto que se intercambia por otro, como el trabajo), es decir, como medio transitorio entre lo que se vendía con lo que después se compraba. Ahora su pertenencia también abre paso al ascenso social entre otras cosas. De aquí viene el capital, el capital no es todo el dinero, como piensan algunos, pero sí, todo el capital es dinero, al igual que no todos los dedos son pulgares, pero todos los pulgares son dedos. Vamos a explicar cuándo se convierte el dinero en capital: tenemos una mercancía como puede ser un producto final (una maceta) o tu propio trabajo,  lo denominaremos M, y también tenemos al dinero, que será D. Cuando tú vendes una mercancía como es tu trabajo para obtener dinero y con este comprar otra mercancía para consumirla, es decir, M-D-M, el dinero no se transforma en capital, es solo un mero medio de cambio, terminas cambiando tu trabajo por el de otro, o una mercancía por otra producto del trabajo, pero cuando tienes un dinero que usas para comprar una mercancía y venderla a cambio de dinero, es decir, D-M-D, el dinero se convierte en capital, pero esto último solo tiene lógica si se hace para obtener más dinero del que se ha gastado, es decir, el primer D es inferior al segundo D, así que sería en realidad D-M-D’. Ese dinero de más, es decir, ese beneficio que se ha conseguido con la transacción D-M-D’, se llama plusvalía que sería el beneficio del que hace esta transacción, que recibe el nombre de capitalista ya que su fuente de ingreso proviene del capital.

Con estos principios es más fácil entender cómo funciona el sistema. Tenemos dos clases a tratar, los dueños del capital (capitalistas) por un lado, y por otro lado, los dueños del trabajo (clase obrera), aunque estos últimos terminan perdiendo su propiedad a manos de los primeros. Los dueños del capital son a su vez dueños de los medios de producción, es decir fábricas, empresas, talleres…, y el obrero para hacer efectiva su fuerza de trabajo tiene que venderla a estos dueños de los medios de producción, una vez vendida, una vez firmado el contrato, el obrero deja de ser dueño de su fuerza de trabajo y pasa a ser una herramienta más de la producción. El dueño del capital, es decir el capitalista, vende la fuerza de trabajo que ha comprado añadiéndola al valor del producto que vende en forma de plusvalía, y solo puede conseguir beneficio, es decir, plusvalía, pagando al obrero por su fuerza de trabajo menos de su valor, es decir, el capitalista añade todo el valor de  la fuerza de trabajo al producto, pero no le paga al obrero todo su valor. Por esto no exageramos si decimos que el empresario está robando al obrero, ya que cuando el obrero firma un contrato, no se determina en él la cantidad que se lleva el capitalista por la venta de su trabajo, por lo que se lleva una cantidad del dinero que le pertenece al obrero sin que este se entere, por lo que la plusvalía es una forma legal de robar, pero todo esto lo desarrollaremos más adelante.

Un breve análisis sobre el capitalismo, también conocido como globalización o neoliberalismo, de Miren Etxezarreta:

 

“La globalización neoliberal es bien sencilla de aplicar: liberalizar el comercio y los flujos de capitales, de tal forma que se pueda comerciar con ellos sin ningún control, en todo el mundo, que nadie pueda ponerle condiciones; privatizar porque afirman decididos -claro que sin ninguna prueba- que todo lo público es poco eficiente, flexibilizar el mercado de trabajo -es decir, convertir a los trabajadores en un coste variable pudiendo contratarlos a los salarios que a la empresa le parezcan adecuados y despedirlos cuando les convenga-; y finalmente, es decir, eliminar todas las regulaciones públicas de la vida económica y social para que ellos puedan establecer sus propias reglas”.

 

  • El valor del trabajo

La Tierra produce una cantidad de bienes limitados, los avances tecnológicos ayudan a producir cada vez más y a aprovechar mejor los recursos, avances tecnológicos inherentes al progreso humano a lo largo de su historia, ya que desde la prehistoria hasta día de hoy se han ido desarrollando todo tipo de avances. Se extraen primero del sector primario las materias primas, y posteriormente se transforman al añadirle cierto trabajo. Estas materias primas no estarían a nuestra disposición sin una mano de obra que las trabajara (localizarlas, cultivarlas en su caso, extraerlas…), al igual que para tener unos productos elaborados como la ropa, objetos informáticos, muebles, etc., es necesario el trabajo que interviene en su elaboración, desde diseñadores y vendedores hasta hiladores y carpinteros. Todos estos trabajos útiles, ya sean recoger algodón, extraer carbón, coser una camiseta o otro tipo de servicios como transportar una mercancía, organizar una tienda tienen un valor, y tienen ese valor porque se pueden usar, es decir son útiles, si nadie los comprara o nadie los cambiara por otra mercancía, no tendrían dicho valor, aunque fueran consumidos, así que al producto de estos trabajo útiles que salen al mercado se les llama valores de uso. La suma de todos estos valores de uso hacen el 100 % del valor circulatorio con el que se comercia, pero no intercambiamos un trabajo por otro del mismo valor de forma directa, por lo que el dinero es la manera de valorarlo y la forma de comprar estos valores de uso, que en realidad lo que se paga es la fuerza de trabajo que lo ha hecho posible, si lo miramos fríamente, se cambia una fuerza de trabajo por otra, solo que se usa el dinero como valor en común de ambas mercancías. Se podría decir que el dinero nació por la necesidad de comerciar, pongamos un ejemplo: si teníamos unas zanahorias valoradas en X (digamos que X es lo que ha costado conseguirlas), y queremos otro producto como unos huevos, lo justo sería cambiarlos por una cantidad de huevos que han costado conseguirlo X, pero para la facilidad del comercio en vez de intercambiar esas zanahorias por esos huevos (ambos han costado X producirlos), los intercambiamos por dinero que represente ese X, y una vez con ese dinero, podemos gastarlo en otros productos valorados en su suma total de X.

Todo trabajo (unos más que otros) conlleva un desgaste, ya sea físico o mental, a esto hay que añadir que si dos personas producen la misma mercancía y a una le cuesta menos generarla, la mercancía de la otra tendría el mismo valor que la primera, ya que es la misma mercancía, no se le puede dar valor al trabajo de más que se haga para una misma mercancía, se le da valor al trabajo útil, no al que se haga en exceso, por eso cuando un capitalista usa una nueva técnica de trabajo que reduce el coste de producción, el resto de capitalistas se ven obligados a bajar sus precios y, si pueden, utilizar esas técnicas. Por lo tanto, una mercancía tendrá un valor igual a otra mercancía que suponga o debiera suponer el mismo desgaste, atendiendo a que la mercancía tendrá el valor al desgaste mínimo que requiere y no al que se use de más. Por lo tanto, si el dinero es la forma de medir un valor de uso, y los valores de uso son producto del trabajo, el dinero necesita del trabajo para existir, ya que es la forma de valorar esa fuerza de trabajo, o dicho de otra manera, es la forma de darle un valor numérico a la fuerza de trabajo. Por lo tanto si el dinero es la forma de valorar un producto que existe gracias a la fuerza de trabajo, es de una lógica aplastante decir que el dinero existe gracias a la fuerza de trabajo, ya que sin ella no habría producto que valorar y por lo tanto, tampoco habría dinero para valorarlo. También no está de más añadir que si el dinero es la forma de representar el trabajo, como acabamos de ver, la riqueza la genera inherentemente el trabajo y por lo tanto el trabajador, alguno podría alegar, y no sin cierta razón, que el trabajo es más productivo con el avance tecnológico de los medios de producción, y de ahí podría llegar a la equivocada conclusión que la riqueza la generan eso medios, pero quién es si no quien mejora esos medios de producción para que sean más productivos que el trabajo de los trabajadores dedicados a su diseño, investigación, construcción, etc., es decir, esos medios de producción van mejorando la productividad de otros trabajos gracias al trabajo que los ha hecho realidad y no al dinero que los ha comprado, ya que el comprador de esos medios de producción no los ha fabricado, por lo tanto no es la fuente de esa mejora en la producción, es lo que podríamos llamar un intermediario donde la necesidad de su existencia reside en su acumulación monetaria.

Todo el dinero de la Tierra, o sea el 100 %, tiene el mismo valor que el 100 % de los valores de uso que existen, ya que el dinero es la forma de valorar el trabajo que produce estos valores de uso. Para continuar hay que recordar que cada país tiene su moneda (a veces varios países comparten moneda como la zona euro), esa moneda tiene un valor, dicho valor viene determinado por el valor que se le da a los bienes o servicios que produce o pertenecen a ese país, pero crear mayor cantidad de dinero no hará que aumente ese valor, en todo caso disminuirá el valor de la moneda, pero el valor que le corresponde a ese país a distribuir en esas monedas es el mismo, es importante recalcar “los bienes que le pertenecen a dicho país”, aunque sea a personas jurídicas registrados en ellos, ya que hay países que generan gran cantidad de productos, pero se apropian de ellos empresas extranjeras y a consecuencia no pertenecen al país de origen como ya veremos más adelante. Los valores de uso que genere el país, o mejor dicho, se apropie dicho país y su posterior comercialización con otros países (ya sea el país en sí o empresas registradas en tal país), determinará el valor de su moneda, ya que si un país tiene sus necesidades de consumo saciadas no necesitará vender para comprar otros productos y los otros países tendrían que pagar más para hacerse con los productos de este país, revalorizando la moneda del país vendedor y por consecuencia aumentará el precio de la mano de obra del país saciado en comparación con la de los países compradores.

Vamos a llamar al valor de todos los valores de uso producidos en la Tierra, Valor Total (VT) y a lo que se valora, es decir el resultado del trabajo ya sean bienes o servicios, Producción Total (PT). El dinero es un porcentaje del VT, y ese porcentaje se consigue a través de otro porcentaje, el de la PT, o sea al producto de una fuerza de trabajo.

Podemos continuar diciendo que al tener más dinero, o sea un porcentaje mayor del VT, el resto tendrá un porcentaje menor de ese VT a su disposición, ya que no se puede distribuir más del 100 % del VT (o sea, no se puede dividir más de lo que existe) para que todos tengan el mismo porcentaje. Por lo que para escalar en la pirámide económica (más arriba estarás de ella cuanto más porcentaje del VT tengas), otro tiene que bajar, esa es la esencia de una pirámide, el tamaño disminuye según se sube.  Un ejemplo fácil para entenderlo sería si tienes que dividir un 10 % entre diez personas, y una de ellas se queda con un 3 %, queda un 7 % a dividir entre nueve, la persona que se ha quedado con el 3 % ha condenado a las otras a quedarse con menos. Esto es simple aunque muchos se obcequen en negarlo y seguir defendiendo la existencia de una clase multimillonaria que no crea riqueza alguna, solo la acumula en sus arcas.

 

  • Diferencias económicas

Analicemos cómo los países ricos son ricos y cómo los pobres son pobres y cómo el exceso de unos condena a la decadencia del resto. Un caso concreto, que puede servir de ejemplo es el caso del cacao, extraído principalmente en África, y del cual viven una gran cantidad de africanos (más del 67 % de la producción mundial procede de África). Extraen de la Tierra un producto, el cacao, y para ello ejercen un trabajo demoledor, el precio de esta mercancía debería ser a consecuencia del trabajo que cuesta extraerlo, pero “donde hay hambre no hay pan duro”, y de esto se aprovechan las multinacionales chocolateras, de la necesidad de los trabajadores que extraen el cacao, una necesidad que no sería tan elevada si no fuera voluntad de estas empresas. Pues bien, estas empresas no negocian el precio con los recolectores de cacao, lo hacen entre ellas mismas, pactan entre las empresas compradoras un precio que van a pagar por el cacao, sin que ninguna pueda pagar ni más ni menos, y en el caso de que los trabajadores africanos se negaran a aceptar dichos precios, no comprarlo (es muy fácil hacer trampas en el “libre comercio” donde nos pintan que todo es libertad). Esto tiene la intención de que el trabajador se vea obligado a aceptar ese precio ya que nadie le va a ofrecer ninguno mejor, y a la vez porque de no hacerlo moriría de hambre. Estas empresas les da igual si la producción ha sido abundante o escasa, pactan un precio constante por kilogramo. Las chocolateras marcaran inteligentemente un precio con el que los trabajadores puedan subsistir para seguir produciendo cacao y poder seguir comprándolo la temporada siguiente, y sobre todo, que no les resulte preferible dejar de producir cacao y dedicarse a otra cosa.

Aquí un vídeo de unos productores de cacao probando el chocolate: https://www.youtube.com/watch?v=eZuBQ87rbo8

A young boy gathers cocoa pods in a field at Niable October 29, 2003 in Niable, Ivory Coast, around ..
Un niño recogiendo vainas de cacao en un campo de Niable el 29 de octubre de 2003, Costa de Marfil.

 

A todo esto es de vital importancia añadir la mano de obra infantil, algo que nos suena, pero que vemos de lejos y con cierta borrosidad, como todo lo que no pasa en nuestra casa y los medios no quieren hacerse eco, haciéndonos pensar que es algo del pasado, de la revolución industrial y de cifras sesgadas en algunos países tercermundistas, pero la situación es más grave. Según Save the Children, en la actualidad, existen alrededor de 218 millones de niños trabajadores en el mundo con edades comprendidas entre los 5 y los 17 años. Más de la mitad de ellos, unos 126 millones de niños, realizan trabajos peligrosos e infrahumanos y unos 8 millones y medio lo hacen en condiciones de esclavitud. Pues resulta que en los países subdesarrollados sus legislaciones no hay una protección al menor (en Bangladesh, por ejemplo, la edad mínima para trabajar son los 14 años pudiendo desempeñar trabajos de 42 horas semanales a partir de los 12 años de edad) ni a los trabajadores en general como debería ser para garantizar un mínimo de dignidad a las vidas humanas trabajadoras de allí, a esto los liberales, que se olvidan de sus escrúpulos si es que han llegado a tener alguna vez, y te argumenta de formas diversas para defender su sistema económico, que no solo permite esto sino que lo fomenta, como que “La culpa no es del empresario, sino de los gobiernos de allí, el empresario está para hacer dinero y si le dan la oportunidad es normal que la aproveche”. Otro argumento, para los liberales más radicales es culpar a las tasas comerciales, alegando que “El empresario tiene la “NECESIDAD” (lo dicen sin ruborizarse) de utilizar estas prácticas para mantener los precios bajos y su competitividad”. Ahora resulta que las personas más ricas del planeta tienen alguna necesidad económica, y en el caso de que así fuera nada justifica la explotación a otro ser humano, una pena que no defiendan la necesidad del niño a disfrutar de su infancia. Otros que se las quieren dar de moralistas, defienden estas prácticas argumentando que “Mejor esas condiciones que no trabajar y morir de hambre”, justificando indirectamente la esclavitud y dando por hecho la ausencia de otras alternativas más humanas. Se llega a pagar cifras irrisorias en la industria textil como trece céntimos en trabajos de 96 horas semanales, evidentemente estas condiciones no son legales, ni de lejos, en los países donde están incardinadas jurídicamente estas empresas, llevando hasta el 90 % del trabajo a países pobres, y solo ubicando en sus países la parte correspondiente al sector terciario.

Ehsan Ullah Khan, activista fundador del Frente de Liberación del Trabajo Forzado, arguyó sobre este tema:

“El 100% de la producción de Zara en Asia es trabajo infantil… Comprar un niño en Pakistán es muy barato y una vez que lo has hecho, puedes hacer con él lo que quieras… Por eso siempre digo que no compren en empresas como Zara, Mango, Ikea o H&M, porque con el dinero que les entregas, ellos compran 5 esclavos más… Este es un gran problema político, social, económico y militar pero a ninguno de ellos les interesa cambiar el sistema”.

Con estos ejemplos podemos seguir hablando de la diferencia económica entre el hemisferio sur y el hemisferio norte genéricamente, o más específicamente las diferencias de los países explotadores y los explotados para ser más concretos. No es casualidad que la principal fuente de ingresos del sur sea el sector primario y los países septentrionales con más potencial económico sean los que más industrializados están. Estos países industrializados o dueños de la industria (ya que las primeras fases de elaboración suelen producirse también en países solo un poco menos subdesarrollados que en los que se extrae la materia prima), se hacen con el control de las materias primas a muy bajo coste, que luego seguirán elaborando a bajo coste y van modificándolas paso a paso, añadiéndole el valor del trabajo que ha costado su modificación hasta llegar al producto final o de venta. En cada elaboración el capitalista se va quedando con una porción de valor por el que se vende el trabajo que ha generado esa elaboración, y el trabajador la porción restante, por lo que los capitalistas van acumulando plusvalía de todo proceso desde su origen, enriqueciéndose a costa del trabajo de los obreros, ya sean obreros de su país o de terceros.

Analicemos el proceso de un producto para comprender el párrafo anterior, para comprar una camiseta, primero se debe recoger el algodón, el capitalista paga por este algodón a los recolectores y lo vende a un precio superior del que lo ha comprado, es decir, se queda con una plusvalía de esta compra; el comprador del algodón contrata a unos trabajadores para que transformen el algodón en hilo, paga a estos trabajadores y vende el hilo llevándose una plusvalía de esta transacción. Otro capitalista (aunque bien podría ser el mismo que en las dos transiciones anteriores, aunque en este caso no tendría la necesidad de comprarlo y se ahorraría pagar la plusvalía a otro capitalista, pero bien podría añadirla en el precio final) compra el hilo y contrata a otros trabajadores para transformar los hilos en tejido y a otros para que transformen los hilos y tejidos en camisetas, vendiéndolas a un precio superior del que ha pagado, añadiendo a este proceso a otros trabajadores como transportistas, vendedores, mozos de almacén… , de los cuales incluye su trabajo en el producto que vende, quedándose con una plusvalía de cada trabajador que ha participado en el proceso. Vemos que cuantos más procesos de elaboración y capitalistas participen, más dinero se extravía de las manos del trabajador a manos de los capitalistas, siendo los trabajadores los que crean la riqueza dando valor al producto con su elaboración y el capitalista acumula esa riqueza para su control, es como si cobraran un impuesto o alquiler a los trabajadores por usar sus medios de producción, cuando el desgaste de estos medios y todo lo que ha invertido viene en el precio del producto que sale a la venta, ya que el precio del producto que sale a la venta se compone de capital constante (medios de producción usados), capital variable (sueldo de los trabajadores) y plusvalía (dinero con el que se queda el capitalista).  Por lo que en el precio de cada elaboración viene incluido el coste de la producción anterior. Representémoslo, pero sin incluir la elaboración anterior en el Capital Fijo, que es donde estaría ubicada en el precio, para que podamos entenderlo mejor:

XAlgodón = xCapital Constante + xCapital Variable + xPlusvalía

XHilo = xAlgodón + xCC + xCV + xP

XTela = xHilo + xCC + xCV + xP

XCamiseta = xTela + xCC + xCV + xP

Vemos como en el precio final es la suma de todos los sueldos de trabajadores, del desgaste de los medios de producción en total y del dinero que se llevan los capitalistas.

Al igual que en nuestro país capitalista los empresarios viven a costa del trabajo del proletario, en el sistema capitalista mundial, los países desarrollados, como los occidentales, hacen la función de empresario y los subdesarrollados, como los africanos, la función de proletario, siendo unos ricos a costa del trabajo de otros.

Resulta que el 1% de la población mundial, acumula la misma riqueza que el 99 % restante, a este ritmo es inminente que este 1 % supere al resto. También hay que añadir que las 80 personas más ricas según Forbes, tienen lo mismo que el 50 % de la población mundial más pobre. Pues bien, resulta que los pobres son los que trabajan, y cuanto más duro y constante es el trabajo realizado mayor es la pobreza de quien la ejerce, evidentemente no es casualidad. Los capitalistas necesitan que sean pobres para verse obligados a ejercer estos trabajos tan extenuantes. Todo eso mientras los ricos son dueños de medios de producción y de identidades financieras y por lo tanto de la fuerza de trabajo de los obreros. Bien, pues hemos visto cómo los dueños de los medios de producción se adueñan del trabajo ajeno y de la suma de ellos se enriquecen, pero aunque los dueños de las entidades financieras también tengan trabajadores, su riqueza no viene de estos trabajadores, o al menos la gran parte, sino de todos los trabajadores en general, pues los bancos comercian con dinero (ya hemos visto que el origen del dinero es el trabajo), es decir, dan dinero a cambio de más dinero, el dinero que han prestado más unos intereses.

Habrá que ser más explícito sobre las entidades bancarias, para que se entienda cómo de forma indirecta de lo que se adueñan es del fruto del trabajo, ya que, como hemos visto, el dinero es eso, el producto de la fuerza de trabajo. Cuando prestan dinero (que en parte es suyo y en parte de quien lo guarda con ellos), lo hacen a cambio de unos intereses, normalmente altos, se justifican con que esos intereses son por el riesgo de no recuperar su préstamo, cosas que es totalmente mentira ya que las leyes, hechas por quienes antes han sido financiado por estos bancos para que puedan legislar, se preocupan de que se les pague, siendo los desahucios algo común. Porque cuando pides un préstamo, como una hipoteca (ya que no cobras lo suficiente como para pagar por tu exclusiva cuenta una vivienda, bien necesario para vivir), firmas un contrato del cual tienes todas las de perder, y si no lo cumples los jueces te embargan, de tal forma se ha dado en España que cuando alguien pedía una hipoteca al banco para poder comprarse una casa donde vivir, tenía que dejar un aval, y si se produjera el caso en el que no se pudiera finalizar el pago, aunque fuera una cantidad insignificante para el banco te arrebatan la casa, la de tu aval y aun así finalizar el pago de la hipoteca, y así los banco han conseguido dos casas y que le devuelvan el dinero prestado más los intereses oportunos, un negocio redondo, mientras que la persona que quería comprar la casa ha quedado en la ruina y, posiblemente, su aval también. Pero no veréis que esto lo hagan con grandes capitalistas, que ya podrán deber millones que ningún juez sentenciará su desahucio ni a ningún banquero exigirle el pago, ya que se favorecen mutuamente y además sacan más dinero de la suma de obreros que de las escasas, aunque millonarias, deudas de capitalistas.

Por un lado el banco al endeudar al obrero, este se ve obligado a trabajar para pagar esa deuda que ha adquirido, y cuando se acerca su desahucio o ya se ha ejecutado, o por el simple miedo de que este se pueda producir, el obrero se ve obligado a vender, si es necesario, su fuerza de trabajo muy barata a raíz de su necesidad, sacando beneficio el capitalista pagando al obrero lo mínimo posible y sacar la mayor plusvalía posible aprovechándose de la necesidad del obrero que tiene que obtener dinero necesariamente para pagar su deuda. Por otro lado el capitalista tiene en nómina a trabajadores que meterán sus ingresos en el banco (el banco usa este dinero para prestarlo), y también, gracias a su sueldo y seguridad financiera que cree tener el trabajador, se compra una casa, un coche, muebles…, teniendo que pedir el dinero para ello prestado al banco ya que cree que podrá devolver ese dinero prestado. De esta manera se forma un círculo controlado por banqueros y capitalistas en el que el obrero se esclaviza por un lado con el capitalista que le paga para pagar sus deudas y necesidades básicas y por otro lado con el banco con el que se ha visto obligado a adquirir una deuda y le obliga a trabajar a cualquier precio. Algún iluminado dirá que al banquero le interesa que el obrero cobre más para así tener más dinero ingresado en el banco, pero en realidad no, una razón es porque si no lo tiene el obrero en el banco, lo tiene el capitalista a cuenta propia o a través de la empresa, otra razón es que al cobrar poco, se ve obligado a pedir préstamos ya que no puede ahorrar, y estos más extensos en el tiempo incrementando los intereses, también es otra razón que el obrero tiende a gastar los que cobra, por lo que el banco solo lo tendría durante una parte de cada mes y obviamente prefiere tenerlo de una forma más contaste, y eso lo consigue si ese dinero está en manos capitalistas que al disponer de gran cantidad no necesitan gastarlo en su totalidad ni siquiera en gran proporción dejándolo en manos del banquero para que pueda realizar prestamos.

Podemos concluir resumiendo que las entidades financieras se adueñan del fruto del trabajo cuando los obreros tienen su dinero guardado con ellas, ya que prestan ese dinero a otros obreros exigiendo unos intereses por dejarles ese dinero ajeno y en algunos casos, con los inmuebles de los trabajadores que se han endeudado, en forma de embargo, si no cumplen con los plazos firmados en el contrato.

  • Distribución de valores

Vayamos hacia la mano de obra peor pagada, la que no podemos ver porque sus trabajadores viven muy lejos, pero eso no hace que no existan, la que está situada en los países subdesarrollados, tanto los que extraen materias primas como pasa en África, o como los que se dedican a coser o fabricar tecnologías en el sureste asiático. Los capitalistas pagan precios miserables a estos trabajadores con el pretexto de que al ser pobres no necesitan cobrar tanto, cuando en realidad son pobres porque no se les paga correctamente, también argumentan que sus trabajos no necesitan especialización y por ello debe ser pagado en escasa cantidad cuando en realidad sus trabajos son fundamentales ya que son el origen de todo proceso de producción, otros argumentan con mala fe que se les debe pagar según “produzcan”, es decir, según se pague su producto (sin importarles que se satisfagan sus necesidades básicas), nada más injusto ya que el valor lo elige el capitalista con la intención de aumentar las ventas, o incluso les vemos argumentar de forma pobre que se les paga poco por culpa de las tasas e impuestos, es verdad que al ir a parar, esos impuestos, al capital constante aumenta el precio del producto y disminuyendo sus ventas, pero no es verdad también que hablamos de los capitalistas más ricos del mundo, acaso no pueden reducir su altísima plusvalía para rebajar los precios, o a la hora de reducir sueldos pueden hacerlo a los cargos directivos con sueldos desorbitados, pero resulta que no es una necesidad la de pagar poco a los trabajadores más pobres, es en realidad un interés. Pues pagar poco les permite que el precio de sus productos sean más bajos y ergo más consumidos pudiendo competir con más fiereza, sino también obtener una mayor plusvalía con su importación al mercado occidental, y al ser pagados en cuantías mínimas los trabajadores más pobres les permite tener una población necesitada y fácil de explotar, que no harían trabajos tan erosivos si no les quedara otra, población a la que no interesa pagar más ya que a estos trabajadores no va destinado el producto, o sea no van a ser consumidores y por lo tanto no interesa su riqueza.

Estamos viendo cómo los países ricos (o más bien empresas privadas procedentes de estos) se han hecho con un porcentaje de la PT, o sea de trabajo útil, llamémosle T, a cambio de un pequeño porcentaje del VT,  o sea el dinero que recibe el trabajador, también conocido como Capital Variable, que le pondremos el nombre de Y. En este caso T>Y, (es decir, se ha pagado por T menos Y de lo que le corresponde) las empresas compradoras venderán el producto adquirido, ya sea directamente o indirectamente a través de otros productos de los que forme parte de su elaboración. Todos los trabajos útiles (T) usados para la elaboración de un producto final vienen en el precio, junto al Capital Constante, llamémosle CC, por lo que el capitalista recupera su inversión, pero tiene que añadir al precio una plusvalía, llamémosla P, que será el sueldo del capitalista, la suma del precio final (Y+CC) más la plusvalía la llamaremos Y’, es decir, Y’ es el porcentaje de VT con el que sale el producto a la venta, o sea sueldo del trabajador más el Capital Constante más la plusvalía. Por lo que al venderse, Y pasa a ser para el comprador Y’, es decir, el capitalista ha comprado una mercancía (o suma de ellas), y esa misma mercancía la vende a un precio superior de lo que ha pagado por ella en total, por lo que la misma mercancía pasa a tener un porcentaje superior del VT del que tenía antes. No necesita que Y’ sea muy superior de Y+CC, ya que si vende en gran cantidad, esa “pequeña” diferencia en su suma se convierte en un gran beneficio. Si T, que era el trabajo o la mercancía producida por ese trabajo, debería tener un valor a proporción a esa fuerza de trabajo requerida, el comprador, en un inicio, lo ha querido valorar en Y, que en este caso ha sido por debajo de lo que le debería corresponder, y la vende por Y’. Aunque Y’ no sea el valor que le corresponde con justicia a T (recordemos que T era el trabajo útil, ergo la mercancía que se vendía) se ha adueñado de parte de la proporción de VT que le correspondía al trabajador por T. Por lo que el valor de T (trabajo útil) se ha dividió en tres: Y que es la parte que se ha llevado el obrero, Y’-Y-CC o P que es la plusvalía que se ha llevado el capitalista, y T-(Y’-CC) que es el valor monetario de T que el capitalista ha decidido que pierda el producto para poder venderlo o dicho de otro modo, el capitalista vende el trabajo útil, o sea T, al precio de Y+P aunque T sea superior a esta suma, ya que el comprador compra el resultado del trabajo, o sea paga por el trabajo realizado que es lo que ha hecho que el producto sea lo que es, pero al comprar, quien lo hace, no sabe lo que han cobrado los trabajadores, lo que han costado los medios de producción ni lo que se lleva de plusvalía el capitalista, sabe el valor que le da él como comprador y el precio que le ha puesto el vendedor y con el que sale al mercado, por lo que su precio sea superior o inferior depende del valor que determine el vendedor por el que vende T y lo que esté dispuesto a pagar el comprador. Pero en realidad, este producto no ha perdido valor real, ya que aunque se venda por menos, sigue habiendo costado el mismo esfuerzo su producción, es decir, sigue siendo el mismo % de PT, por lo que al pagar menos dinero por un producto de mayor valor, estamos haciendo que la moneda se revalorice, esto pasa en los países industrializados o dueños de la industria, donde su moneda vale más que en el resto de países porque han ido acumulando trabajo no pagado en sus procesos de elaboración, entonces en su última venta, es decir, en la venta del producto final ya elaborado, al venderlo, lo que hace es que ese poco dinero que se ha pagado, valga todos esos trabajos y medios de producción consumidos en ese producto final comprado, dando como resultado, como ya hemos podido comprender, que el dinero de ‘aquí’ valga más que el de ‘allí’, al poder comprar mucho de allí con poco de aquí, por lo que la moneda se revalora en los países donde acaba de elaborarse el producto y/o consumirse (donde se pone a la venta final). Ahora simplifiquemos lo anterior para que sirva de guía:

T=Trabajo útil.

 Y=Capital Variable (sueldo del trabajador).

 CC=Capital Constante (desgaste de medios de producción, impuestos…).

 P=Plusvalía (dinero que se lleva el capitalista).

Y’=Producto final=Y+CC+P

Hay que añadir que estos países donde acaba la producción o son dueños de los medios donde finaliza, tienen sus necesidades de consumo saciadas, y no tienen la necesidad ni de comprar productos finales a otros países con industria, porque ya los tienen, ni de vender sus productos para posteriormente comprar, porque no necesitan comprar, pero los países menos industrializados que no producen la cantidad necesaria o todos los productos de su consumo, se ven obligados a comprar a estos países que por su poca necesidad de comercio aumenta sus precios y el país comprador, que sí tiene la necesidad de comprar, acepta el precio. Por lo tanto, se hacen con todos los trabajos que han intervenido en la producción por escaso porcentaje del VT y lo venden a un porcentaje superior ya que el país comprador posee también gran cantidad de VT, es decir, lo compran por poco dinero y lo venden por más dinero de otros países haciendo que su dinero valga más. Aunque a todo esto, no es necesario que la industria esté situada en los países que hemos denominado ‘industrializados’, solo importa que esta industria sea propiedad de estos países, como vemos en la industria textil, donde toda la elaboración del producto se hace a bajo coste en países subdesarrollados como Inditex, que tiene sus principales fábricas en Bangladesh, y luego su producto es vendido en países desarrollados, por lo tanto no importa tanto la ubicación sino la propiedad de los medios de producción.

A todo esto hagamos un ejemplo práctico y simple para entenderlo mejor: tenemos un trabajo útil (T) como es el grabado de una camiseta, que por su esfuerzo debería valer 7$, un capitalista solo está dispuesto a pagar por ese trabajo unos 3$, el trabajador al no tener nadie que le ofrezca más y tener necesidad de conseguir dinero lo acepta. Esos 3$ son el sueldo del trabajador, o sea el capital variable que hemos llamado Y. El trabajador el trabajador ha usado unos medios de producción como la camiseta y la máquina de estampación que son propiedad del capitalista, evidentemente el capitalista incluye el desgaste de esos medios en el precio como parte del capital constante (CC) que son valorados en 8$. El capitalista vende las camisetas a un precio de 15$, un precio con el que se vende factiblemente, ese precio es Y’. Vemos que se ha añadido de plusvalía (P) un total de 4$ haciendo que el precio de la camiseta pase de 11 a 15$. Los 4$ que el capitalista no ha querido pagar al trabajador como le correspondía por su trabajo útil se lo ha quedado él.

Bien, pero no todos los trabajos son pagados por debajo de su justo valor, es decir, por debajo del % de VT que les corresponde, hay otros que son pagados muy por encima, los trabajos realizados por las clases medias-altas, siendo aquí T<Y. En los países industrializados también hay obreros que trabajan y que reciben menos dinero del que les corresponde, como ya sabemos, por lo que en estos países donde finaliza la elaboración de los productos y salen a la venta final no toda la población de este puede comprarlos, dividiendo a la población en clases según su poder adquisitivo. Parte del dinero que no se paga a los trabajadores más numerosos es pagado a los altos cargos y directivos, creando una clase que pueda disfrutar de productos considerados de lujo y en mayor cantidad del resto de productos.

Supongamos para que nos sirva de ejemplo que el 95 % del PT es por mano de obra barata, llamémosla A, y el 5 % restante del PT son trabajadores mejor pagados, llamémosla B. Ahora supongamos que B recibe por su trabajo un 40 %VT y A un 30 %VT, pero tanto como A como B su trabajo tiene un intermediario que le compra a ellos su trabajo y lo vende a terceros. El capitalista, llamémosle C, se queda con un 20 de A y un 10 de B. Nos quedaría una tabla así:

A recibe 30%VT pero es vendido a 50 (95T= 30Y+20P=50Y’).

B recibe 40%VT pero es vendido a 50 (5T= 40Y+10P=50Y’).

C recibe 30%VT de vender A y B. (C=20P+10P=30Y).

Vemos cómo el capitalista sin trabajar se ha hecho con un 30 % del VT, y cómo la pérdida de valor de A se le añade a B. Recordemos que estos números son ejemplos y no reales, ya que si fueran reales la desigualdad entre unos y otros sería incluso más abismal (recordemos que el 1 % de la población tiene la misma riqueza que el 99 % restante).

Pongamos un ejemplo de B, como lo son los consejeros de empresas energéticas, que pueden rondar sueldos de 100.000€ para arriba, su trabajo es aconsejar a la empresa qué hacer para obtener más beneficios entre otros, beneficio del que se lucran los dueños y no los consumidores, pero quien lo paga son estos últimos, ya que en la factura del gas o la luz, parte de lo que se paga va a parar a sus sueldos. Lo que está claro es que su trabajo no supone un desgaste ni ningún esfuerzo para hacerse con tanto porcentaje del VT, por lo que podemos decir que no recibe su justo valor.

Por otro lado hay que hablar de los artistas, en los que su trabajo no viene determinado por su fuerza de trabajo como tal, sino por lo que se está dispuesto pagar por disfrutar o hacerse con la obra, es decir, un cuadro de Picasso su valor no viene determinado por el esfuerzo que ha requerido su realización, sino por la apreciación que se hace de él. Al igual pasa con músicos, escultores, escritores…, pero claro está, que en la venta de sus obras deben recuperar lo invertido en ellas (en pinturas, cinceles, luz…). También tenemos a deportistas, algunos podrían entrar dentro del marco de los artistas, pero suelen depender de otros, como son los bien conocidos futbolistas, que algunos cobran millones de euros, al igual que pilotos de F1, de moto GP, jugadores de NBA…, pero hay que analizar sus sueldos de doble manera, por un lado por la cantidad de dinero que recibe el deporte que practican, y por otro lado el hueco que se hacen en estos deportes las empresas para promocionarse. Es mucho más justo que un deportista cobre cantidades desorbitadas, ya que lleva entrenando desde pequeño y dedicando su vida a ello y es por lo que paga el espectador, a que lo haga el dueño del equipo en el que juega, el de la escudería donde corre (también sería justo un alto sueldo para los ingenieros que crean el coche, o moto, ya que el piloto depende más de ellos que ellos de él), su representante o quien sea, o sea, quien vende la fuerza de trabajo de este deportista. Profundicemos un poco más en los deportistas, ya que los más famosos estarían dentro del grupo B, cuando compramos una entrada, una camiseta con su nombre, o un producto que promociona, en el precio viene el sueldo de este deportista, recibiendo más dinero por cada camiseta vendida que quienes la han cosido, ya que dentro del precio, y más concretamente dentro del capital constante, viene el coste de la publicidad, que a su vez esta es un producto descompuesto en capital variable (sueldo de modelos, publicistas, managers, etc.), capital constante y la plusvalía de los dueños de la empresa publicitaria.

Ahora podría entrarnos la duda de por qué se paga más a los obreros de los países desarrollados que a los de los países subdesarrollados, y la razón es que si vamos sumando en cada proceso las manos de obra que han intervenido en su elaboración, y todos los trabajadores que han participado cobran cantidades irrisorias, ninguno podría comprar esta suma de trabajos, por lo que los trabajadores de estos países desarrollados, a los que se les ofrece estos productos, se ven con el “privilegio” de cobrar más que los anteriores. No cobrarán más de lo necesario para poder saciar sus necesidades de consumo, en gran parte creadas por los medios de comunicación. Por lo que el dinero que pagan al trabajador lo recuperan cuando estos consumen, ya que cobran tan poco que se ven obligados a gastar casi todo su sueldo dificultando que puedan ahorrar y no tener la necesidad de venderse a cualquier precio. Por otro lado, también tienen la intención de que puedan saciar sus necesidades de consumo básicas, porque si no pudieran y vieran los lujos de los dueños de los medios de producción, habría un levantamiento popular contra ellos, por lo tanto también es para apaciguar al oprimido lo suficiente para que no se alce de forma violenta.

Surge la duda de a dónde va a parar el % del VT que se pierde en algunos productos que cuesta comprarlos menos dinero que lo que les correspondería por el esfuerzo de su realización, y la respuesta está en que van a parar a productos que cuestan menos que lo que cuesta su producción.

  • El precio del producto

Oro-en-relación-con-dinero

Hemos visto que lo que determina el valor no es la mercancía material en sí, sino la fuerza de trabajo empleada para generar esa mercancía (ya que sin fuerza de trabajo no habría ninguna mercancía material que consumir), un claro ejemplo es el oro, que su valor no viene determinado por su utilidad, sino por el esfuerzo que requiere su localización y posterior extracción, de esta manera se paga en realidad por la fuerza de trabajo, por lo que la mercancía con la que se comercia en realidad es el trabajo, y el dinero es la forma con la que se representa dicho trabajo. Deberíamos poder decir que el VT es la suma de todos los trabajos realizados de forma eficiente, a la vez que la PT también lo es, solo que VT es la forma de valorarlo o medirlo y PT es su forma material. Pero como vemos en nuestro día a día, una mercancía tiene un valor por la requerida fuerza de trabajo para su creación, pero su precio lo determina la ley de oferta y demanda,  de ahí la frase “no vale lo que cuesta”, por lo que una mercancía no tiene el precio que le corresponde por el equivalente de X%PT = X%VT, o sea no cuesta su justo valor. El oro tiene un valor X dentro del VT porque cuesta un trabajo X dentro de la PT para conseguirlo, o al menos eso pensamos o queremos pensar. Por lo que parece que el oro (como sucede con las piedras preciosas) marca una justicia en la balanza del mercado siendo T=Y’, pero resulta que los mineros no son bendecidos con esta balanza, y se quedan con la gran parte del valor del oro los dueños de las minas y comerciantes, ya que entre Y’ e Y hay una gran diferencia, suponemos que pondrán como excusa el “costoso” trabajo de encontrarlo, si es que quieren poner alguna. A lo que hay que añadir que según Save the Children al menos un millón de menores trabajan actualmente en minas y canteras en más de 50 países de Asia y Sudamérica. Y solo en África occidental ocupa a 200.000 niños y niñas, más de un tercio del total de la mano de obra, haciéndonos una idea de la diferencia abismal que hay entre Y’ e Y.

Continuemos hablando sobre cómo funciona la ley de la oferta y la demanda, y de cómo la utilizan para repartir el VT de la forma que más les interese y no de la forma más justa. Un capitalista compra una mercancía llamada fuerza de trabajo, esta fuerza de trabajo con la intención de venderla, y además, sacar una plusvalía de esta venta, por lo que debe vender esta mercancía a un precio superior del cual ha pagado. Pero tiene que venderla sí o sí, ya que compite con otros capitalistas, por lo que intentará que la mercancía que vende sea más atractiva para el consumidor. Esto no solo lo intentara dando una mayor calidad al producto o invirtiendo en publicidad, sino también con un precio más asequible, por lo que intentará poner su precio por debajo de su valor social, y esto lo hará adquiriendo unos medios de producción que produzcan a menor coste y requieran menos trabajadores o/y pagando menos a sus trabajadores, ya que tiene que obtener una plusvalía y si baja el precio de la mercancía a la altura que ha pagado por ella no le serviría de nada. Las grandes multinacionales, gracias a su acumulación de capital y posterior centralización de este, han conseguido poder comprar una gran cantidad de fuerza de trabajo, ergo mercancía, y poder venderla a un bajo coste ya que no necesitan añadir mucha plusvalía a cada venta ya que al vender en gran cantidad, la suma de todas ellas le dan un gran beneficio, y a su vez, poder competir con las otras empresas que comercian con la misma mercancía, vendiendo más barato y así que le compren más que a las otras, obligando a desaparecer a las que no tengan tanto capital acumulado y no puedan poner esos precios, y así adueñarse de los clientes y medios de estas. Por lo que compran un porcentaje de la PT a un precio menor del que le correspondería justamente, y lo venden por su valor social, e incluso por debajo, y este valor social suele ser inferior al porcentaje de VT que le corresponde, pero el capitalista, al vender en gran cantidad, se ha hecho con un alto porcentaje del VT. Esto se hace principalmente con los productos básicos de consumo, los que más se consumen.

Si nos seguimos preguntando, si se venden estas mercancías por debajo de su valor real, a dónde va a parar el porcentaje del valor total que falta. Bien, como hemos visto, las empresas juegan con la ley de oferta y demanda, es decir, con lo que están dispuestas a pagar por un producto. En la actualidad, los países más industrializados, invierten gran cantidad de presupuesto en I+D+I, para desarrollar nuevas tecnologías, como los móviles de última generación, hamburguesas “deliciosas”, ropa deportiva que dé un mejor rendimiento… Estos productos tienen un precio elevado, aunque su desarrollo requiera una gran inversión su precio está por encima de su compensación por ella, su precio inicial es tal porque las clases altas están dispuestas a pagar esos precios para hacerse con productos, ya sea para que revelen su posición social, porque les guste estar a la última, porque los necesiten para su trabajo o para lo que sea, también lo está parte de la clase baja para “subir” de status y porque sucumben al consumismo que se impone en la sociedad para esclavizarlas y tenerlas trabajando . Una vez que todos los compradores dispuesto a pagar ese elevado precio ya lo han adquirido, el precio baja para estar a disposición de un mayor número de consumidores, lo irán bajando paulatinamente, es decir, cuando todos los que estén dispuesto a comprarlo a ese precio ya lo hayan comprado, lo bajan de precio, cuando los que estaban dispuestos a comprarlo a ese precio inferior, lo vuelven a bajar, y así hasta que lo ha comprado todo el mundo que quiere ese producto dentro de un margen de precio donde el capitalista obtengan beneficio, de aquí podemos explicar la existencia de ‘rebajas’, que pueden rebajar el precio en gran cantidad y aún así darles beneficios. Entendemos que los productos en el que T>Y’ son contrarrestados por los aquí mencionados T<Y’. Como ejemplo de productos que van bajando el precio paulatinamente y que salen al mercado con un precio por encima de su justo valor, pondremos a los móviles, que van sacando nuevos modelos cada pequeño periodo de tiempo, los antiguos van costando cada vez menos (¿Acaso cuestan menos producirlos?), y los nuevos salen al mercado de inicio a un precio muy elevado. También un buen ejemplo sería la ropa, que va bajando su precio cuando pasa de temporada. Sería absurdo justificar su disminución de precio con que cuesta menos trabajo su producción, ya que requieren o han requerido la misma fuerza de trabajo y se han consumido en ellos los mismos materiales.

Hasta ahora hemos visto que el precio no equivale a su valor, sino a lo que está dispuesto a pagarse, los productos de los cuales la gente está dispuesta a pagar más, se ponen a un precio por encima del esfuerzo que requiere su creación, adueñándose de un mayor porcentaje del VT. Si una persona tiene un porcentaje del VT, o sea Y, para gastar y está dispuesta a gastarse, por ejemplo ½ Y en un solo producto, tiene que repartir la otra ½ de su porcentaje Y en las demás productos que vaya a consumir, si los vendedores de estas mercancías menor valoradas por los consumidores quieren vender y seguir compitiendo, deben adecuar los precios de sus mercancías a los valores de los consumidores, haciendo que algunos productos se paguen por encima de su valor y otros por debajo. A los capitalistas que venden productos con un precio inferior al de su valor esto no les preocupa, ellos pagan menos aun por conseguirlos, su beneficio no corre peligro, además de vender en grandes cantidades. A esto hay que añadir que estos valores otorgados por la población, en realidad están influenciados en gran medida por los mass media y la presión que hace la publicidad en los valores de la sociedad, creando necesidades de consumo para mantener a flote el sistema.

El ejemplo claro que cualquier obrero sufre por la ley de la oferta y la demanda y la competencia sistemática sería cuando un capitalista tiene una demanda de un puesto de trabajo, hay varios trabajadores que ofertan su fuerza de trabajo, el capitalista ofrecerá un sueldo lo más bajo posible para que le dé la mayor cantidad de beneficio posible, y lo suficientemente alto para que el trabajador pueda subsistir y acepte vender su fuerza de trabajo. Si un trabajador está dispuesto a cobrar poco por su mercancía (no hay que culpar a ese obrero, la necesidad le lleva a ese punto, todo el mundo quiere cobrar lo máximo posible, pero la necesidad apremia), los demás trabajadores se verán obligados a bajar el precio de su fuerza de trabajo para no salirse del mercado y poder venderla. Por eso al capitalista siempre le beneficiará la existencia del ejercito industrial de reserva (parados, trabajadores que no sean de jornada completa o trabajadores en situación precaria), para que aprieten a los trabajadores y se vean obligados a aceptar trabajos precarios y no reivindicar sus derechos. Por lo que el capitalista se beneficia de la ley de oferta y demanda, tanto al comprar fuerza de trabajo como al venderla. Por lo que se benefician de las situaciones de paroxismo, (donde los sueldos bajan, los precios se mantienen, y por lógica, la plusvalía sube) porque hay mucha oferta de trabajadores compitiendo entre sí para vender su fuerza de trabajo, además que en las situaciones de crisis es cuando se hace más evidente la centralización de capital, haciendo desaparecer muchas empresas y aumentando las grandes aún más, eliminando los puestos de trabajo de las que desaparecen o, al menos en los mejores casos, en gran cantidad cuando estas últimas son absorbidas, por eso no les interesa que el Estado creara puestos de trabajo, ya que esto haría que la población no estuviera dispuesta a trabajar a cualquier precio ya que tienen la facilidad de encontrar un trabajo para satisfacer sus necesidades y solo aceptarían trabajo bien remunerados y con buenas condiciones, es decir, no podrían beneficiarse de la necesidad del proletariado. Por lo que si el Estado, en un estado capitalista e intervencionista en mayor medida, creara puestos de trabajo con buenas condiciones económicas y/o una renta básica, evitaría que los capitalistas se aprovecharan de las penurias de los más humildes para enriquecerse aún más, y se verían obligados a dar mejores condiciones a sus trabajadores para que estos aceptaran trabajar, pero evidentemente no aceptarían eso y utilizarían su poder, tanto económico como con los mass media, para boicotear al Gobierno.

  • Adulteración de valores

Hemos visto como en algunos productos viene determinado su valor entre otras cosas por lo que cuesta encontrarlos en la naturaleza y extraerlos. La misma cantidad de un producto puede aumentar su precio de un año para otro porque su producción ha menguado y la misma fuerza de trabajo en encontrarlo o cultivarlo y extraerlo debe dividirse en una menor cantidad del producto a la venta, ya que se ha invertido, supuestamente, la misma cantidad en capital fijo y en capital variable. Bien, pues aquí con algunos productos imperecederos se puede hacer la trampa y adulterar su valor, vemos con un ejemplo como los capitalistas pueden aumentar su plusvalía guardando mercancía.

Imaginemos que las empresas de café, por poner un ejemplo, se ponen de acuerdo y un año deciden no sacar a la venta una cierta cantidad de café aumentando el precio del que saca a la venta para compensar la cantidad que no vende, poniendo como excusa que esa temporada ha habido poca producción (mentira, lo han guardado), y en la siguiente temporada sacan esa mercancía al mercado, pero producen solo la cantidad que les hacía falta para completar la cantidad habitual que sacan al mercado, invirtiendo por lo tanto menos capital pero vendiéndola al precio habitual aun habiendo compensado la temporada anterior la no venta del café guardado. Pongamos un hipotético ejemplo numérico:

Temporada 1 (1ªT)= CP 1000Kg. en 500hrs. a 1€/Kg

Temporada 2 (2ªT)= CP 1000Kg. en 500hrs. -200Kg. guardados a 1,25€/kg

Temporada 3 (3ªT)= CP 800Kg. en 400Hrs. +200Kg. guardados la 2ªT a 1€/kg

Si CP es la cantidad que ha producido esa temporada, el primer año produce 1000kg en 500 horas y vende cada kilogramo a 1 euro, obtiene 1000 euros; la segunda temporada produce 1000 en 500 horas al igual que el año anterior, pero solo saca a la venta 800 pero para obtener 1000 euros como el año anterior pone a 1’25 euros el kilogramo; y la tercera temporada, con la intención de vender los 200kg que guarda la temporada anterior, produce 800kg en 400 horas que sumados los 200kg de la segunda temporada hacen 1000kg que serán vendidos a 1 euro el kilogramo. Ahora añadamos datos, le cuesta entre trabajadores y medios de producción a 0’20€ la hora, por lo que:

Ingresos = 1T(1000€)+2T(800×1’25=1000€)+3T(1000€)=3000€

Costes = 1T(500×0’2=100)+2T(500×0’2=100)+3T(400×0’2=80)=280€

 Beneficio = Ingresos-costes = 3000-280=2720€

Guardando 200kg la segunda temporada y sacándola la tercera temporada a la venta produciendo ese tercera temporada solo 800kg, hemos obtenido en total en las tres temporadas 3000€, lo mismo que si no hubiéramos guardado esos 200kg, pero en la tercera temporada al no necesitar invertir tanto, hemos obtenido un plus de beneficio de 20€ más que si hubiéramos vendido de una forma normal. Las cantidades que hemos usado son muy pequeñas para que sirvan de ejemplo y se entienda bien.

Y de esta forma los capitalistas pueden jugar no solo con los precios, sino con los supuestos valores, ya que, como hemos visto en 2ªT, a una menor cantidad se le ha dado mayor valor porque supuestamente esos 800kg han costado el mismo esfuerzo que los 1000 de 1ªT.

 

  • La tecnología premio o condena

Cada vez más las tecnologías tienen más presencia en nuestras vidas, y no solo en nuestra vida social sino también en la laboral. Estas tecnologías empiezan a sustituir a las personas, vemos programas, máquinas o robots que realizan funciones encomendadas anteriormente a personas, estos avances no son nada novedosos, han ido creciendo exponencialmente desde la Revolución industrial, pero en un principio estas tecnologías que sustituían al hombre creaban a su vez nuevos puestos de trabajos que remplazaban a los destruidos, la llamada “destrucción creativa”, pero hoy en día están empezando a crear menos trabajos de los que destruyen, empecemos con ejemplos, cuando vamos a los supermercados vemos que existen unas nuevas cajas automáticas que te cobran sin la necesidad de cajera, suele haber una para todas ellas, ya sean 4 o 6, y sí, estas cajas automáticas se estropean y necesitan programación, pero los técnicos encargados de su mantenimiento no sustituyen a todas las cajeras que han sustituido estas maquinas. Este ejemplo usa Conor Lynch:

En 1990, los fabricantes de automóviles estadounidenses obtuvieron $ 36 mil millones en ingresos en total, y emplearon a más de un millón de trabajadores, en comparación con Apple, Facebook y Google hoy en día, que en conjunto consiguen más de un billón de dólares en ingresos pero, sin embargo, solo emplean 137.000 trabajadores”.

Es verdad que la tecnología ayuda a producir más y a que sea más accesible a todo el mundo, pero resulta que los sueldos no suben a la par que aumenta la producción y además se destruyen puestos de trabajo pues no se necesitan tantos trabajadores para producir lo mismo, mientras los beneficios a causa de estos avances siguen en aumento, y esto se debe a que los medios de producción y estos avances son de propiedad privada, evitando que los avances sociales a la mano de las tecnologías sean disfrutados plenamente por la sociedad, ya que la sociedad los disfruta en la medida que ese disfrute le genere un beneficio al dueño de los medios que los producen.

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Autoservicio de un supermercado.

Empezamos a apreciar la existencia de máquinas que producen máquinas y de programas que crean programas, pero no olvidemos que estas creaciones a manos de entes tecnológicos son gracias a la anterior mano de obra humana, es decir, alguien ha tenido que usar su fuerza de trabajo en desarrollarlas y fabricarlas, por lo que cuando se compra el producto de una máquina o programa, lo que pagamos es la fuerza de trabajo que ha hecho posible esta creación. Por lo que seguimos dependiendo de la fuerza de trabajo. Pero a este ritmo llegará el día en que las máquinas harán todo el trabajo o casi todo, y esto tiene dos finales posibles, dependiendo de la propiedad de estas máquinas, si siguen siendo privadas y no sociales condenarán a que el mundo pertenezca a los dueños de las máquinas y al resto a subsistir de una forma pobre ya que nadie compraría sus trabajos porque las máquinas lo harían de una forma más barata, o si se socializan estos medios de producción y se ponen a disposición de los intereses del pueblo, esa riqueza sería distribuida y equitativa, pudiendo sacar el mayor rendimiento y producción a los recursos naturales sin perjuicio de nadie y satisfacer las necesidades básicas de todo el mundo. El mismo físico y cosmólogo Stephen Hawking dijo:

Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad”.

 

  • El rico condena al pobre

Vemos cómo se redistribuye el VT entre las mercancías, los capitalistas venden las suyas lo más altas que el consumidor esté dispuesto a pagar, y el trabajador vende su mercancía (fuerza de trabajo) lo más bajo que esté dispuesto a aceptar. El esfuerzo, técnica y desgaste que le da el verdadero valor a la mercancía parece carecer de importancia. También vamos viendo cómo para tener una mayor proporción del VT, por lo tanto dinero, otro tiene que dejar de ganarlo por otro lado. El 1 % de la población tiene la misma riqueza que el 99 % restante en la actualidad, y a este paso tendrá incluso más.

La Tierra, junto con nuestros avances tecnológicos que ha desarrollado la humanidad a lo largo de su historia, tiene la capacidad de sostener a toda la población mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el planeta Tierra produce el alimento necesario para satisfacer las necesidades de 12 mil millones de personas, alrededor del doble de la población que se estima que existe en la Tierra a día de hoy. Y no solo se produce para darle una subsistencia, también una vida digna, ya que según los avances de cada época, variará los requisitos para tenerla, ya que no se considera lo mismo tener una vida digna ahora que hace sesenta años, a día de hoy algún lumbreras argumenta que quién era el rico que hacía que el resto fuera pobre en la prehistoria, sin entender este individuo, principalmente porque no se ha parado a pensar que solo son pobres si se les compara con el nivel de vida actual, es decir, de después de miles de años, en su época no eran pobres, es igual que muchos señores feudales tenían peores condiciones de vida que muchos occidentales de hoy y eso no quiere decir que fueran pobres ya que en su época eran ricos.

En 2009 la revista Parade calculó cuánta riqueza le correspondería a cada persona si se distribuyera, el resultado fue para entonces de unos 9000 dólares al año por persona (incluyendo a mujeres y niños), dinero más que suficiente para garantizar una vida digna a toda la población mundial http://parade.com/86031/parade/sundays-column-08-23-09/ . Muchos vendrán con el cuento de que 9000 dólares es una cantidad irrisoria, que quién va a consumir lujos, parece que no saben calcular que en un hogar con cuatro personas la cifra sería de unos 36 000 dólares, pero habría que dividir esta conclusión en dos partes, la primera entraría la parte moral, en la que qué clase de persona es capaz de rechazar acabar con el hambre y los millones de muertos por falta de recursos, solo por poder disfrutar de lujos, la segunda parte entra la parte en la que el dinero tiene el valor que se le da, y si a cada persona le corresponde 9000 dólares, a niños, mujeres, ancianos… nadie dependería de nadie para subsistir y nadie necesitaría una cantidad mayor para mantener a nadie, pero sí es verdad que sería ilógico darle a personas sin capacidad de obrar un sueldo anual de 9000 dólares principalmente, entre otras cosas, porque no trabajaría para ganarlo y porque no tendría la madurez para gastarlo, por lo que lo que le correspondería a los adultos sería una cantidad incluso mayor, por lo que sí habría para ciertos lujos que saciaran una necesidades básicas de materialismo, evidentemente no para yates ni grandes mansiones que están fuera de cualquier necesidad racional.

Es verdad, que al no verse nadie obligado a trabajar a cualquier precio para sobrevivir, el precio de muchos productos aumentarían y al no haber nadie con excesivo dinero no saldría rentable la fabricación de grandes lujos, pero se crearía un equilibrio donde toda persona tiene sus necesidades de primer orden saciadas y por lo tanto la disposición de saciar las necesidades de alto nivel de la pirámide de Maslow, pero sí se crearían pequeños lujos a disposición de cualquiera y de los más ahorradores. Vendría a contra argumentar, y no sin razón, que al no haber capitalistas recibiendo plusvalía y de ella acumulando capital para investigaciones en desarrollo, nos estancaríamos, pero este argumento queda fuera de servicio una vez deducimos que solo se podría garantizar la distribución equitativa, con sus mínimas diferencias económicas lógicas, con una economía planificada, y no es en otro lugar, sino en un país con una economía planificada donde se desarrollaron los teléfonos móviles, ordenadores portátiles, satélites, primer hombre en el espacio, la no transmisión del VIH de madre a hijos de forma hereditaria, etc., para que sirva de ejemplo. Por lo que habría que añadir, incluso, que los avances tecnológicos estarían orientados más a la utilidad y necesidad que al consumo, que es como hoy en día están orientados. Debo añadir a todo lo anterior que su ley de la oferta y la demanda viene a decir que si nadie tiene dinero para gastarse 600$ en una videoconsola, el precio de esta debe bajar, por lo tanto no es verdad que con esos 9000 dólares solo tuviéramos para subsistir, sino también para el consumo de algunos productos novedosos al no tener un precio de salida tan desorbitado como se permiten hacer hoy en día, aunque si así fuera, viendo que el resultado de ello sería acabar con el hambre y las penurias de la humanidad, todos deberíamos estar dispuesto a sacrificio tan necesario y de paso transferir los valores que tenemos hoy de lo material a lo humano.

El problema erradica, como podemos deducir, en que los medios de producción son propiedad privada, y como bien dicen estos dueños y sus fieles defensores, su fin es ganar el mayor dinero posible, no acabar con el hambre ni repartir riqueza, y en todo caso generarla para ellos mismos, pero salta la duda de cómo es posible que si ellos generan la riqueza para qué necesitan a los trabajadores y por qué temen tanto las huelgas de estos, la respuesta es simple, la riqueza la crea el trabajador y el empresario necesita al trabajador para enriquecerse. Por lo que la falta de un reparto equitativo viene de que los capitalistas con más dinero controlan el mercado, y usan ese control para tener cada vez más proporción del VT, aunque todas esas ganancias no puedan disfrutarlas, ya que es demasiado dinero para usarlo en su propio consumo, las utilizan en acumular más capital y centralizarlo, por el afán del capitalista de competir, dicha competición es obligada en un sistema donde quien no compite, quien no se aprovecha en exceso de los trabajadores y, en muchas ocasiones, de los consumidores, se ve condenado a desaparecer siendo devorado por los capitalistas que sí lo han hecho consiguiendo que sus empresas, al crecer en gran dimensión, puedan pagar poco, vender barato y llevarse una gran plusvalía y por lo tanto gran parte del VT, es decir, por las empresas que sí están dispuestas a aprovecharse de trabajadores y consumidores.

El empresario que empieza con un capital inicial bajo, apenas puede competir, por eso cuando una nueva empresa entra en el mercado y compite a gran escala, es porque su capital viene de otras empresas, bancos o incluso gobiernos (en algunos casos, estos últimos para evitar el monopolio), por eso vemos que muchas empresas pertenecen a otras a su vez, como Fanta o Trina que pertenecen a Coca-cola por ejemplo. De tal forma que el obrero nunca, o al menos, rara vez pueda entrar en la competición de capitales, pero en caso de que un obrero llegara a ello, normalmente porque introduce una novedad al mercado, no quitaría que estuviera igual de mal dichas acciones de apropiarse del trabajo ajeno, al igual que un esclavista no sería menos malo si antes de ello hubiera sido esclavo. Pero de todas formas, se empeñan en vendernos que hacen un gran esfuerzo, de ahí su riqueza, cuando en realidad el esfuerzo y el desgaste viene de los trabajadores, por eso nunca verás la necesidad de un capitalista en jubilarse, porque nunca ha trabajado y sigue sin hacerlo.

Algunos tergiversan estas diferencias para defender el liberalismo económico utilizando como argumento que los países capitalistas occidentales son desarrollados por ese liberalismo, y tienen razón, pero no como algo positivo, ya que los países subdesarrollados están en el mismo sistema liberal y mismo mercado, y son las victimas y fuente de riqueza de estos países occidentales ricos. Por lo tanto estos países liberales, lo son a perjuicio de los países pobres. Siguen erre que erre argumentando que los países más desarrollados son los que menos fiscalización tienen, y la verdad es que tienen cierta razón, razón que no quita la realidad que no son ricos por no pagar impuestos, sino porque otros son pobres. Expliquemos más a fondo esto, los impuestos, entre otras cosas existen para subsanar las diferencias que crea el sistema capitalista, el cual ellos mismos defienden, los países que suelen poner como ejemplo son países con escasa población que vive fundamentalmente del sector terciario y a la vez son dueños de multinacionales, ¿o alguno pensará que estos países son autárquicos? Pues no, resulta que por pocos impuestos que paguen, las materias primas y las primeras fases de elaboración de sus productos provienen de los países más pobres, de las cuales se han apropiado sus empresas a bajo coste, por lo que lo que hace rico a un país no son los impuestos que se pagan en su interior, sino cómo se apropia del trabajo de otros países, la ausencia de impuestos es solo el resultado de su buena economía al no tener que subsanar muchas desigualdades ya que todos se benefician del trabajo barato obtenido en otros países, pero si el problema de los bajos sueldos son los impuestos ¿por qué nunca vemos a ningún empresario que lleve su industria más desgastadora a los países con menos fiscalización si el problema de tener que pagar poco a los trabajadores es a causa de las tasas a pagar? Resulta que sacan más beneficio explotando a poblaciones enteras que no pagando impuestos. Hay que destacar a todo esto que países con poca fiscalización como EE. UU. sufre de grandes desigualdades, claro que estos sí tienen una gran población, dando pocas oportunidades a los menos agraciados, dándose el caso de ciudadanos que tienen que viajar a la isla de Cuba a recibir tratamientos contra el cáncer o para estudiar una carrera http://www.nytimes.com/es/2016/11/22/un-souvenir-inesperado-de-cuba-la-vacuna-contra-el-cancer/, y de estados con necesidades básicas, como el agua, cortadas, aunque siempre saldrán que es porque no es lo suficiente liberal en lo económico, siendo extraño que los problemas que genera el liberalismo, para ellos, su solución sea más liberalismo, habría que verles curar una llaga con fuego.

Siempre va a haber personas con discapacidades, con enfermedades caras de tratar, mujeres que sufran de malos tratos y necesiten ayudas, una educación gratuita para no discriminar a nadie, etc., y para poder ayudar a estas personas se necesita la generosidad colectiva que para ser efectiva y asegurarla depende de la tutela del Estado (que siendo democrático debe representar a todos), y por lo tanto de impuestos, resulta que son los mismos que no quieren pagar impuestos para ayudar a quien lo necesite que los que se niegan a repartir la riqueza como hemos visto anteriormente, pues bien, si su problema es, como ellos dicen, que los impuestos aumentan el precio del producto y “obligan” al empresario a pagar menos para mantener los precios bajos, y suponiendo que este es su verdadero problema y no el que no quieran contribuir para ganar más dinero, la solución es fácil, socializando los medios de producción no es necesario pagar impuestos ya que ellos se sacarían de la plusvalía que en vez de llevársela una persona jurídica o física para su propio goce y disfrute, se la lleva el Estado pudiendo subsanar los problemas de los más necesitados entre otras cosas.

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Gráficos sobre la distribución económica sacados de El País.

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Vemos como los países industrializados o dueños de los medios de producción, son los que están en la cima en desarrollo humano, mientras que los productores de materias prima están muy lejos de estos. Y es que no es casualidad que en los países donde acaban los productos, después de haber sido elaborados tras diversos procesos de mano de obra barata hasta llegar a ser bienes de consumo, sean los países ricos (van acumulando el % de VT que no se paga a las manos de obra que intervienen en el proceso). Y que los países donde producen las materias primas iniciales para exportarlas para su elaboración, y no se benefician de otras manos de obra, sean los países más pobres. Por lo que abogar por que el liberalismo es la mayor fuente de riqueza es un error porque habría que decir que también es la mayor fuente de pobreza y miseria, y que la riqueza la acumula en una escasa minoría condenando a la gran mayoría. La plusvalía no crea riqueza, solo la acumula, la riqueza la crea el trabajador al crear un bien que darle un valor. Entonces, la riqueza, es decir el VT, la generan los trabajadores con su fuerza de trabajo generando trabajos útiles que se intercambian por otros a través del dinero. Por lo que es tan malo que haya ricos como que haya pobres, pues los primeros lo son a gracia de los segundos y viceversa. Algún economista, de los que no les gusta profundizar en las causas, solo da datos y los utiliza a su favor, vendría a defender el capitalismo diciendo que cada vez hay mayor nivel de la sanidad, de la educación, de la alimentación, etc., (se les olvida añadir el aumento descontrolado de dióxido de carbono, la deforestación, la desaparición de especies animales), pero el desarrollo humano es algo que es más que evidente, pero no es algo gracias al capitalismo, sino a la condición humana y su progreso acompañado de las acciones de muchas ONG y organismos que trabajan día a día para contrarrestar las devastadoras consecuencias del capitalismo. Sus argumentaciones pierden valor cuando “viajas” a través de la historia y ves que al final de la Edad Media se vivía mejor que al principio de ella, había un cierto progreso normal y evidente, pero ese progreso se consigue a través de los avances técnicos y tecnológicos que el ser humano, independientemente del sistema en el que viva, va desarrollando desde su conocimiento e imaginación, hoy en día nos parece que el feudalismo de esa época es inviable, pero los defensores del capitalismo podrían usar exactamente los mismo argumentos en esa época para defender el feudalismo al igual que hoy hacen con el capitalismo, ya que uno de los principales problemas era la poca distribución equitativa de la época al igual que sucede hoy en el capitalismo, donde hemos visto que el 1 % tiene lo mismo que el 99 restante, y es que esta desigualdad no es una teoría antiglobalizadora, es una realidad y negarla o justificarla deja en tela de juicio tu escala de valores Ocho hombres tienen la misma riqueza que la mitad de la población mundial, aquí vemos lo exageradas que esa diferencia, y eso que vivimos en un capitalismo intervencionista donde se intenta, o al menos eso quieren que parezca, que estas desigualdades no sean tan grandes, sin ese intervencionismo la desigualdad sería mucho más criminal.

Se nos hace corriente oír que el mundo está mal, que es una mierda…, pero lo que hace al mundo como es, es el sistema que pondera en todo el planeta y regula tanto sus relaciones económicas como sociales (exceptuando los escasos países que son boicoteados por las potencias capitalistas para que no logren desarrollarse debidamente y no sean una opción de cambio para la población al sistema capitalista, ya que son muy liberales para enriquecerse, para permitir que otra naciones se autogobiernen ya no son tan liberales), que es el que genera las desigualdades del mundo, sus miserias y lo hace ser tal como es, por lo que antes de decir que el mundo es una mierda, pregúntate por qué lo es.

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