Los límites de la libertad de expresión

La libertad es una idea que se utiliza a menudo para hacer discursos políticos, pero es bastante general y sabemos que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro. Bien, pues la libertad es una idea general y tiene un carácter abstracto, pero podemos concretar en ella, como con la libertad de expresión, una libertad por la que suelen abogar los medios de comunicación para publicar lo que quieran, pero ya la Constitución Española dice en el artículo 20.4:

               “Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título (De los derechos y deberes fundamentales), en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”.

Pues resulta que cuando les interesa estos límites constitucionales se los saltan, y por no hablar de los límites éticos, ya que pueden mentir, ocultar información, tergiversar noticias… (como ya vimos en mi artículo “Los medios de manipulación”).  ¿Dónde está la libertad de los ciudadanos a ser informados con noticias veraces, de no ser engañados y manipulados para que no opinen libremente? esa libertad es mucho más importante ya que no es de unos particulares sino de toda una sociedad.

Estos defensores de la libertad de expresión defienden que la prensa sea privada, es decir, que sus dueños sean personas que nadie les ha votado, que estén ahí porque tienen más dinero que el resto, por lo que la información se distribuirá como quiere el rico y según su interés. Según ellos, que los medios sean dependientes o financiados por un gobierno elegido democráticamente está en contra de la libertad. Pero cuando unos pocos medios son públicos y la gran mayoría privados lo ven con otros ojos, pues así controlarán los medios privados los ricos, harán que salgan elegidos los gobiernos que miren por ellos, o sea los de derechas, y así los medios públicos también miren por ellos, sin respetar el artículo 20.3 de la Constitución Española:

                “La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad (…)”

Hemos visto como periodistas se han levantado indignados cuando un político desmiente a un periodista, como ha pasado con Pablo Iglesias o cuando un segundo entrenador sale a rueda de prensa en vez del primer entrenador, como paso con José Mourinho y Aitor Karanka. Da la “casualidad” que estos personajes son víctimas de persecuciones de la prensa, siendo portadas de periódicos con mentiras, informaciones mal contrastadas, descalificaciones… etc., por lo que no es raro que se levanten de una rueda de prensa o una conferencia, marchándose del foco de la noticia, ya que la verdad no les importa, no se quedan para informar a la gente de lo que tienen que decir estos personajes, privando así de la libertad de expresión de éstos y del derecho de los receptores de las noticias de ser informados de primera mano. También hemos visto como recientemente un periodista ha sido despedido por hacer bien su trabajo, es decir, decir la verdad, el periodista Ignacio Escolar fue despedido de la Cadena Ser por publicar en el Diario.es que la que era entonces la esposa de José Luis Cebrián (consejero delegado del Grupo Prisa) aparece en los papeles de Panamá.

Pero esta libertad de expresión es una pseudo libertad, ya que los periodistas son presionados por los gobiernos, y los medios solo contratan a periodistas afines a su ideología política. Por lo que los periodistas escalan en sus medios según den noticias que les guste a los dueños. Vemos como un periodistas si dice lo que no le gusta a las élites es despedido como aquí en España al mencionado anteriormente Ignacio Escolar y también Jesús Cintora despedido de Mediaset por su línea contra el Gobierno del PP, sin embargo ningún periodista es despedido por dar noticias falsas o mal contrastadas siempre y cuando sean en beneficio de la élites. Por lo tanto es la libertad de unos pocos, de los que tienen dinero y de los que miran a favor de éstos para controlar la libertad del resto.

Por lo que vemos que la libertad de expresión es utilizada con fines egoístas, sin ningún filtro ético ni moral, que llevan al pueblo a estar engañados y en contra de sus propios intereses, sin importar la verdad. Los dueños del mundo nos gobiernan a través de los medios de comunicación.

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